domingo, 10 de enero de 2016

¿Dónde está?

-¿Dónde está?

- Allí, más adelante.

Me dice señalando con el dedo el lugar. Agradezco  la indicación y sigo caminando, mi interlocutor se la da vuelta y vuelve por el camino que yo acababa de dejar, no puedo recordar su rostro.

Llego a un lugar, una especie de construcción metálica extraña, se asemeja bastante a un puente; miro a ambos lados pero la inmensa estructura se funde con el horizonte.

Sin miedo atravieso la estructura por uno de sus arcos, y allí lo veo, parado en el centro del amplio prado, mirando al cielo.

Me acerco a él.

-¿Qué haces?

Le pregunto con curiosidad al verlo allí.

-¿No lo ves? He aquí mi nuevo proyecto, mi construcción. ¡Oh! tengo tantos planes, va a ser algo grande, ya lo veras.

Me responde en un tono eufórico, no puedo evitar sonreírle. En ese momento me percato en lo que hay detrás suyo, impresionada veo como lo que yo anteriormente había confundido con una especie de puente, era en realidad un estadio todavía a medio construir, en cuyas esquinas ya alzadas empezaban a ser colocadas las gradas. Mi mente intenta averiguar cuál sería el propósito de aquello, pero sin ningún resultado; era algo demasiado grande para tratarse de un simple estadio común y corriente, como si se tratase más bien de una muralla.

Vuelvo a mirarlo y hablamos, en algún momento dado suelto una de mis típicas ocurrencias, él me mira y ríe, con esa mirada suya en la cual suelta una pequeña risa mientras te mira con ternura. Si supiera el efecto que eso causa en mí….

Ambos nos quedamos momentáneamente parados sin decir nada y sin previo aviso, tal como tiene la manía de hacer, se acerca y con una mano atrae mi rostro hacia el suyo hasta juntar nuestros labios.
Me hace sentir tan indefensa, soy incapaz de moverme.

Y entonces, vuelve otra vez a mi esos recuerdos, esos que me torturaron durante tantos días, esos besos que todavía tengo grabados a fuego en mí.

No comprendo por qué no es capaz de darse cuenta del daño que provoca, o simplemente es que le divierte hacerlo.

Pero todo tiene un límite y……. rompo a llorar.

Él aparta su cara de la mía y me mira fijamente a los ojos.

Yo se que ha llegado el momento, es algo que no puedo llevar más sobre mí, una carga que necesito liberar, por que, hasta que no lo haga…… sé que no podré volver a amar a alguien nunca más.
A pesar del miedo que siento, es algo que mi corazón necesita, una explicación.

Se lo digo.


Llegó la temible conversación.



Sharleck 

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